Invisible a sí misma

Hay una canción “Mr Celofan” del musical Chicago, que bromea sobre esta condición de invisibilidad que atañe a muchas personas:

Puedes ver a través de mí,

caminar junto a mí

y no saber que estoy ahí…

A menudo nos sentimos como un trozo de celo transparente que hace su función pegando o arreglando cosas, pero que pasa desapercibido para otros, “indistinguible”, como versa la canción.

Me pregunto si esa falta de detección está en los ojos de los que miran hacia afuera o parte del corazón de aquellos que jamás se han visto a sí mismos?

Estoy bien, pero… no sé

Muchos pasamos parte de nuestra vida funcionando con “normalidad”, incluso podemos  ser muy eficaces, pero sentimos que algo nos falta…a veces, ese algo pasa por mirarnos y dejar de pasar desapercibidos para nosotros mismos…

Si te hiciera una pregunta, ¿qué cosas te gustan? (puedes animarte a contestar…) para aquellos que lo tengan claro, cabría completarla con:

Y en esa lista de cosas, ¿qué lugar ocupas? ¿Dónde te posicionas??

Algunos se llevarán la sorpresa al comprobar que aún sabiendo lo que les da alegría y gozo, se puede quedar en pura teoría a la hora de la práctica…”Me encanta cocinar y probar nuevas recetas…bueeno, lo hago muy de vez en cuando…pero me cocino a diario, a veces ni eso, y me caliento algo comprado…”

¿Sabes quién eres?

Hay veces, en los que el celo, ni siquiera sabe que está… ni de qué está hecho…y no es sino, cuando a través de una crisis o pérdida,  descubre al romperse, su identidad transparente e indistinguible, y surgen los inevitables y necesarios ¿quién soy?

Cuando perdemos un trabajo para el que pensábamos que estábamos hechos, o nos habían contado que era a nuestra medida y lo tomamos como válido sin preguntarnos si era cierto…

Tras la ruptura de la pareja que creíamos que nos completaba, o que amábamos cubriendo todas sus necesidades (¿y las tuyas?) o con la cual convivimos en la actualidad, pero nos damos cuenta que somos el “celo” de la relación, bien porque la mantenemos unida, bien porque somos invisibles…O eres el avituallamiento y cura de todos los males,  de los hijos que cuidamos, o que seguimos cuidando una vez se marchan de casa…

O quizás tenemos un trabajo, una relación, una familia, pero sentimos ese vacío de insatisfacción continua.

Diagnóstico: Invisible

En muchos de estos casos, hay un denominador común, la persona, ha dejado de verse a sí misma. Ha dejado de escucharse, de escuchar el latido de su corazón que palpita cuando se encuentra en estado de gozo, ya casi ha olvidado cómo es ese sentir…

Para algunos, ese ritmo, habrá sido casi imperceptible desde que eran niños, haciéndoles llegar a olvidar su son, pudiendo pensar que jamás ha existido…

Para todos ellos, el doctor recetaría: “Póngase bajo su propia lupa. Obsérvese!!”  Como diría la canción del conocido musical:

“Un ser humano está hecho más que de aire,

con toda esa masa,

estás obligado a verle..”

No hay mejor medicina que atenderse

Estamos obligados a vernos, a escucharnos y a sentirnos, si queremos gozar de salud y felicidad, y aún diría más, mirarnos bajo la lente de una mirada amorosa y comprensiva, aquella que nos permite contemplarnos en todo nuestro espectro para poder ser…

Sólo cuando nos vemos y hacemos visibles nuestras necesidades más internas, aquellas que nutren no sólo el cuerpo,  y les damos cabida en nuestra ajetreada agenda, entendiendo que son prioridades y no “ninguneidades”, estamos en el camino de hacernos visibles para dejar  una huella profunda y patente, vital y evidente de nuestro ser más auténtico…

Y tú, ¿te ves?

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